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Entre tennis y regaños.

Posted on Feb 6, 2018 in My Looks, My Thoughts

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Los que me siguen desde hace mucho se acordaran del post en el que les platico cómo llegue a usar tennis casuales después de muchos años. Hoy consideré que la historia visual es perfecta para relatar mi ex odio por los tennis y cómo caí en sus adorables garras.

De adolescente/puberta mi uniforme de todos los fines de semana para salir al cine o a una fiesta de 13 años eran unos jeans acampanados y deslavados de Express, una Lacoste tipo polo rosa pastel y unos tennis Puma que tenían unas cintas cruzadas… Algunos años después, aproximadamente en el 2011 desde que me empezó a gustar el rollo de la moda, mi cabeza comenzó a pensar que usar tennis era un sinónimo de estar fachosa. Y desde ahí me rehusé a comprar pares de tennis que no fueran para hacer ejercicio.

**Paréntesis: después de que cumplí 15 años mis papás me regalaron la enorme herramienta de viajar siempre que se podía. En rutas separadas he tenido la oportunidad de conocer muchos lugares con ellos, lo cual nunca voy a poder agradecerles lo suficiente. Amo viajar con ellos, son los momentos más especiales.**

Regresando a los tennis… siempre que salía (salgo) de viaje con mi papá es regla que me viborea de pies a cabeza siempre que salgo del cuarto lista para empezar el turisteo intenso. Y afirmo turisteo intenso porque con él se empieza a conocer una ciudad a las 9 am hasta que se mete el sol.

No había ni una sola vez que faltara el comentario de “no entiendo porque no usas tennis para turistear, ahora te aguantas”. Y vaya que aguanto las largas caminatas con flats o botitas. He tenido momentos en los que de verdad ya no podía mover los pies y lograba seguir repitiendo el mantra familiar “TÚ PUEDES MÁS QUE EL ZAPATO, EL ZAPATO NO PUEDE MÁS QUE TÚ”.

Tengo una anécdota que ilustra perfectamente el mantra familiar: hace unos 8 años fui a LA con mi papá por primera vez. Después de muchos intentos fallidos en diferentes viajes por fin lo convencí de dejar sus tennis Nike en el cuarto y usar unos Sperrys que nos compramos iguales un día antes.

Esa combinación resultó en un error garrafal que no vi venir: estrenar zapatos para caminar sin parar = ampollas sin control. Literal desde las 11:00 am ya no podía moverme, no quiero hablar de más pero hasta había un poco de sangre en mis queridos pies. Obviamente no dije nada porque ya sabía la respuesta que iba a tener de mis quejas: “No entiendo porque no turisteas con tennis, ahora te aguantas”.

Por fin, a eso de las 6 pm nos sentamos a comer en Santa Mónica. Como el día turístico estaba casi llegando a su fin, consideré oportuno compartirle a mi papá el sufrimiento con ampollas. Al momento en que confesé soltó una carcajada enorme porque evidentemente él estaba igual que yo: aguantando la caminata con sus Sperrys con el mantra de “EL ZAPATO NO PUEDE MÁS QUE TÚ”.

No fue hasta el verano del 2015 que viví en Londres me decidí a comprar un par de tennis con un fin no-atlético. Desde ese momento no he parado. Bueno exageré un poco, pero es un hecho que los tennis se han convertido en algo que me encanta combinar con mi ropa. Desde jeans hasta vestidos o blusas artesanales, los sneakers le dan un toque casual y especial a cualquier outfit.

Sobre todo ahorita que las grandes marcas del deporte (Nike, Adidas, Vans, Reebok, etc.) están sacando modelos que hacen sentir cool al consumidor. Hacen colaboraciones con famosos para tener un impacto enorme en la sociedad, como los de la historia visual que son resultado de Pharrel y Adidas.

A menos que tengas un jefe anticuado, hoy puedes usar tennis a la oficina sin miedo a verte fachoso o fuera de lugar. Combinan con TODO. Además de ser súper mega ultra cómodos, lo mejor es que hay muchísima variedad para cualquier gusto.

Les mando un beso y nos vemos pronto!!

Xx

Photos by Elizabeth Lovi Photography

 

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